Antes de empezar
Antes de convertir a tu perro en tu compañero de running, ten en cuenta estos factores, independientemente de su raza:
- Edad: los cachorros y perros jóvenes con el crecimiento óseo todavía sin cerrar no deben correr distancias largas ni de forma repetida; consulta con tu veterinario cuándo es seguro empezar en tu caso concreto.
- Salud articular y general: una revisión veterinaria previa es buena idea, especialmente en perros mayores o con antecedentes de problemas articulares.
- Condición física actual: si tu perro lleva tiempo sin hacer ejercicio intenso, la progresión debe ser más gradual todavía.
Progresión semana a semana
- Semanas 1-2: tramos cortos de trote (2-3 minutos) alternados con paseo, hasta completar 15-20 minutos totales.
- Semanas 3-4: aumenta los tramos de trote a 5 minutos, reduciendo los de paseo entre medias.
- Semanas 5-6: prueba tramos de carrera continua de 10-15 minutos, siempre observando la respuesta de tu perro.
- A partir de la semana 7: si todo va bien, puedes empezar a aumentar distancia total de forma progresiva, sin subir más de un 10% por semana.
Señales de que vas demasiado rápido
- Jadeo muy intenso que tarda en normalizarse tras parar
- Cojera o cambios en la forma de pisar, aunque sea leve
- Pérdida de interés o motivación para salir a correr
- Rigidez o molestias visibles al día siguiente
Si notas cualquiera de estas señales, reduce intensidad o vuelve a la fase anterior de la progresión antes de seguir avanzando.
Equipo recomendado
Un arnés de tiro diseñado para deporte, como el Freemotion Harness 5.0, junto con un cinturón de canicross, es la combinación más cómoda si planeas correr con regularidad: reparte la fuerza de forma más eficiente que sujetar una correa con la mano. Si prefieres empezar con algo más sencillo, un bebedero plegable te asegura que tu perro pueda hidratarse durante las rutas más largas.
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